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¿Minoxidil o finasterida?

Con alguna frecuencia me preguntan sobre la diferencia entre minoxidil y finasterida (finasteride del inglés) y a continuación voy a condensar lo más importante sobre estos dos productos y cómo funcionan.

Primero que nada, ambos ofrecen soluciones para las primeras fases de la alopecia androgenética, cuando el cabello empieza a caerse o pierde densidad, pero ninguna ofrece solución cuando la calvicie es severa, pues los efectos de ambos fármacos sólo pueden actuar si hay vida en los folículos pilosos -las cavidades donde crece el cabello-. Nada se puede hacer si estos folículos han sido destruidos.

Por otro lado, con la excepción del Minoxidil usado en la barba, ambos tratamientos son de por vida y en la mayoría de los casos exigen ser aplicados –minoxidil–o consumidos –finasterida–todos los días. Su interrupción provocará perder todo lo ganado.

Los efectos y eficacia de ambos fármacos varían con cada persona, por lo que conviene consultar con un experto que pueda evaluar cada caso. Para la comunidad científica actual, ambos fármacos son los más eficaces en el mercado, pero cada uno tiene sus propias consideraciones.

¿Qué son y cómo funcionan?

El Minoxidil, que puede encontrarse en muchas marcas como Rogaine, Kirkland, etc., es un vasodilatador que contribuye a que los nutrientes circulen con mayor facilidad por el torrente sanguíneo. Aplicándolo sobre el cabello minoxidil consigue que los folículos pilosos estén mejor nutridos y más sanos. Un folículo piloso más sano ayuda a evitar la caída del cabello e incluso puede llegar a regenerarlo.

Por su parte, la finasterida, comúnmente conocido como Propecia, se ocupa de bloquear la enzima-alfa reductasa, que convierte la testosterona en dihidrotestosterona o DHT, el desencadenante genético de la alopecia androgenética. Con esta enzima controlada gracias a la finasterida, es de esperar que la caída del cabello se interrumpa y, en algunos casos, incluso se regenere.

Efectos

Ambos tratamientos persiguen lo mismo, pero el modo en que lo hacen es distinto: el minoxidil se encarga de estimular el cuero cabelludo directamente, y la finasterida modifica la población hormonal y bloquea el avance de la calvicie desde dentro del cuerpo. Estas diferencias los convierten en tratamientos compatibles, pero son muy diferentes.

Muchos diagnósticos recomiendan empezar con minoxidil dado que su aplicación localizada no solo es poco agresiva, sino que los primeros resultados llegan antes que con la finasterida y con muy pocos efectos secundarios.

A criterio del especialista, la finasterida puede ser la primera solución en casos donde el minoxidil no es lo suficientemente fuerte. Sin embargo, es más agresivo que el minoxidil y al ser un tratamiento hormonal, conlleva efectos secundarios no muy deseados, y requiere revisiones médicas cada cierto tiempo, además de estar prohibido en mujeres.

Otro defecto de la finasterida, el cual requiere referencia médica, es que los primeros resultados tardan en llegar: la mayoría de las veces no antes del sexto mes, siendo lo más probable pasado el año, lo que suele desanimar a los consumidores quienes con frecuencia interrumpen su tratamiento perdiendo lo que habían ganado; lo mismo ocurre si se deja de aplicar el minoxidil.

Conclusión

Tanto el minoxidil como la finasterida son tratamientos eficaces para interrumpir la caída del cabello, y cada uno presenta sus ventajas y desventajas. El minoxidil es más sencillo de aplicar y sus resultados suelen ser más rápidos, pero su grado de éxito puede ser menor que el de la finasterida, que implica un tratamiento más agresivo y unos efectos secundarios que no se limitan al cabello.

Consulte a un especialista para que le ayude a determinar cuál funcionará mejor para usted. Y una vez haya decidido un tratamiento u otro, o los dos, es importante que esté consciente que será un proceso largo y deberá examinar los avances con regularidad.

Marcas

Minoxidil: Se comercializa en concentraciones del 2% y 5%. Existen muchos laboratorios que
lo producen y las marcas más conocidas son: Rogaine, Kirkland, Goodsense, Equate, Ylox, Lacovin, Kresse, Minoxile, Tricoplus, Locemix y Neoxidil.

Finasteride: Para la caída del cabello se comercializa en comprimidos de 1 mg. Requiere receta médica y las marcas
más conocidas son: Propecia, Folcres, Renacidin, Andropel, Capilfor, Pelicrep, Tricofarma y Sutrico.

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